De la epilepsia al Spartathlon

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  La historia de Facundo Navarro, el corredor de Río Seco que inspira con cada kilómetro Por el equipo de RioSecoDigital – Villa de María, Córdoba En Río Seco, todos conocemos a Facundo Nicolás Navarro por sus zapatillas gastadas, sus desafíos solidarios y esa iniciativa que ilumina sonrisas:   1 km 1 Sonrisa . Pero detrás de cada paso que da este cordobés de pura cepa hay una historia de superación que pocos conocen. Una historia que empezó con límites impuestos por la vida y que hoy lo lleva a uno de los retos más duros del mundo: el Spartathlon en Grecia. Los años de sombras y limitaciones "Hola, soy Facundo Nicolás Navarro, de Córdoba, Argentina", comienza su relato con esa humildad que lo caracteriza. Cuando era chico, la epilepsia marcó su infancia. Años de tratamientos médicos, cuidados constantes y restricciones que lo alejaban de la "vida normal" de otros niños. Mientras sus amigos jugaban sin preocupaciones, él lidiaba con un cuerpo que no siempre respondí...

Heladas? Las de antes!


Comenzó Julio y aparte de los memes, la temperatura bajó considerablemente... Las heladas se han hecho sentir y es motivo de conversación casi obligatoria de todos los días. 

Muchos de mi generación recordamos seguramente alguna célebre helada de nuestros mejores años. Y cuando las referimos a nuestros jóvenes muchos nos miran de reojo como si estuviésemos hablando de más. Pero hemos tenido grandes heladas, que la hemos sufrido en carne propia. 

Cuando comenzó a funcionar el IPEAYM 224 (IPEA N 16 para nosotros), las clases se impartían en las aulas de la Escuela Primaria José de San Martin (dato anecdótico, cumple 150 años mientras que el IPEAYM cumple 50 éste año) y las mismas se daban a partir de las 18:00 horas. Éste horario hacía que terminase la última hora de clases a las 10:30 hs. y en cursos superiores a las 11:10 hs. 

Y éste horario era inamovible. Y en época invernal era insufrible... 

Las actividades prácticas del área agropecuaria las teníamos en La Granja, donde todas las mañana comenzabamos a las 8:00 horas.

Un año de ésos, (no recuerdo bien cuál), disculpen mi memoria, bien temprano nos dirigimos a nuestra clase matinal. Pleno invierno como ahora. Un frío de helada terrible. Fué llegar y acercarnos a una gran fogata que ya los primeros en llegar habían encendido con restos de una poda de los pinos y eucaliptos del lugar... Nosotros adolescentes ajenos a la verdadera temperatura que estaba haciendo y escuchando los rezongos de los adultos que trabajaban en el establecimiento caprino debido a la gran hoguera que se había logrado hacer ya que cada alumno que llegaba traía alguna rama con qué alimentarla... 

Obviamente que tarde nos enteramos de la noticia, si es que no fue al día siguiente, que la famosa helada había sido de catorce grados bajo cero... Ése día no hubo mucha actividad. Solamente continuar con la zanja que estábamos haciendo desde la entrada hasta los corrales para colocar un caño que alimentaría de agua los bebederos en instalación caprinas... Fué ésa la segunda forma en que calentamos el cuerpo ése día...

Ésta es mi experiencia con las heladas de Río Seco. Pero muchos de mis contemporáneos tendrán seguramente alguna mas. 

Dejen sus comentarios aquí abajo, y si quieren, hagan un relato escrito y lo envían por Whatsapp en un archivo y lo publicamos...



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